domingo, 1 de abril de 2018

¿Feminismo con o sin clase? La propuesta que sus medios no apoyarán

 

Clara Zetkin, socialista y marxista alemana, creadora del "Día Internacional de la Mujer".

 

 

Después de la huelga feminista del último 8 de marzo, dos ideas resuenan en mi cabeza. La primera es que, pese a todo el camino que queda por recorrer, el feminismo amplio[1] está más cerca de transformarse en una fuerza hegemónica en la sociedad española (algo que en la izquierda sucedió hace tiempo). En segundo lugar, conectado con lo anterior, hay que reconocer lo esencial que ha sido el apoyo de una parte importante de los medios de comunicación a la causa. A medio y a corto plazo. No es sólo que los casos de violencia machista tengan sistemáticamente hueco en gran parte de los telediarios más vistos o que una parte de la cultura de masas refleje el empoderamiento de la mujer como consumidora/espectadora a la que hay que tener en consideración;[2] es algo mucho más inmediato que ese proceso de acumulación en el tiempo.  Tenemos que ser honestos y reconocer que sin todos los medios privados “progres” que los días previos a la huelga feminista la publicitaron incluso animando a las mujeres a secundarla, jamás hubiera habido 6 millones de personas en las calles. Jamás. Sin su apoyo, hubiera sido otra movilización feminista con las y los militantes de izquierda de siempre. Es decir: una minoría.[3]
En este sentido, apremia que desde la izquierda (y el feminismo como parte integrante de ella) superemos esa ingenuidad infantil que ve los medios privados “progresistas” como agentes aliados de nuestras causas. Es necesario entender que los grandes medios privados sean “de izquierdas” o “de derechas” están controlados por una oligarquía mediática conectada con una férrea oligarquía económico-política transnacional. Una élite capitalista que no apoya algo “porque sí” o porque considere que es “justo”, sino porque de algún modo le interesa o lo prefiere a otra cosa que pudiera ser más peligrosa para sus intereses de clase. Esta élite conoce perfectamente el poder que conlleva tener la propiedad de los medios de producción simbólica (las industrias culturales). No en vano, son los que producen las ideas, las imágenes e incluso las melodías que condicionan nuestros anhelos, sueños y límites de lo deseable: a derecha e izquierda del espectro político. Y esa misma oligarquía mediática que decidió apoyar la huelga feminista, sabe cómo utilizarlos  perfectamente, sabe cómo utilizarnos. Más en los tiempos del feedback instantáneo y la Big Data.
Buen ejemplo de este uso oportunista e ingenioso de los anhelos populares fue la irrupción/promoción de Podemos hace casi cuatro años. Una parte de la oligarquía apoyó a ese otrora inexistente y radical partido en las elecciones europeas de 2014, antes de que los mismos medios que lo auparon al imaginario colectivo en detrimento de una Izquierda Unida que alzaba el vuelo pisándole los talones al PSOE,[4] decidieran empequeñecer a la organización morada para aupar a Ciudadanos (otra entidad de origen mediático-político, en su caso, pensada para el electorado de centro-derecha). Cuatro años después nos encontramos con que Podemos roza porcentajes de intención de voto similares a los que las encuestas auguraban a IU, pero la diferencia es que 1) Podemos está en declive, 2) ha disfrutado de más tiempo en pantalla que IU en toda su historia y 3) no es un partido creado por una militancia histórica formada de raigambre marxista curtida en múltiples batallas político-sociales sino desde una élite político-mediática.
Da igual las intenciones de sus más o menos ilustrados dirigentes. Tampoco importa su honestidad. Podemos es un partido con poco músculo en sus bases (ni tradición ni garantías asamblearias) y a diferencia de IU (que jamás ha tenido el favor de los medios), su existencia depende mayoritariamente del tiempo que la oligarquía mediática decida dejarlo en las pantallas que condicionan la voluntad política de las mayorías.[5] Su principal fuente de alimentación proviene de una parte de la élite de la clase dominante pues no se sustenta (ni puede hacerlo) en una militancia sólida. Así, tras la (parcial) construcción/destrucción mediática de Podemos, la oligarquía ha conseguido sortear lo peor que la crisis económica pudiera haberles traído evitando que 1)  ningún comunista de IU/PCE llegase al frente de ningún gobierno local o autonómico de importancia, por muy socialdemócrata que fuera su praxis, 2) el sorpasso de Izquierda Unida al PSOE y 3) el difícilmente probable (aunque no descartable) nacimiento o reconfiguración de una nueva organización anticapitalista surgida de la unión de las luchas populares que se estaban produciendo antes de la irrupción de Pablo Iglesias, Errejón y compañía.
Otro ejemplo de movimientos populares apoyados/utilizados desde los medios privados para sus intereses de clase ocurrió en 2003 con la Guerra de Irak, cuando la empresa Mediaset, controlada por el derechista y multimillonario italiano Silvio Berlusconi, apoyó a las decenas de millones de ciudadanos que se manifestaron contra la guerra imperialista de Estados Unidos. Por aquel entonces, el apoyo de Telecinco a las fuerzas progresistas fue impresionante. Recuerdo cómo en España se abrían los telediarios con noticias sobre las nuevas movilizaciones que se tomaban a lo largo y ancho del territorio: universidades, plazas, centros de trabajo, etc. Pareciese como si de repente, la cadena de Berlusconi, otrora famosa por “Las Mama Chicho” y “Gran Hermano”, se hubiera transformado en un medio anticapitalista. Nada más lejos de la realidad.
¿Cuál era el origen de este apoyo “pacifista” interesado? Que Berlusconi, por entonces Primer Ministro de Italia, tenía firmados millonarios contratos entre empresas italianas y el gobierno de Sadam Husein. Por lo que estaba muy preocupado que con la invasión estadounidense esos contratos se esfumaran y, con ellos, el capital que sus amigos empresarios pensaban revalorizar. Semejante a lo ocurrido con Jacques Chirac y el gran empresariado francés. Nada de “causas humanitarias” ni de “diplomacia civilizatoria”. Intereses y temores capitalistas ciertamente prosaicos que se vieron justificados una vez consumada la invasión. Así es, pues las empresas de Italia y Francia, junto a las de otros países con gobiernos contrarios a la guerra, fueron excluidas de la jugosamente rentable destrucción/reconstrucción del país.[6]
¿Y qué demonios tiene que ver Podemos o la Guerra de Irak con la huelga feminista del pasado 8 de marzo? Que como apunté al inicio, los medios privados dirigidos a un público comprendido entre el centro y la izquierda apoyaron con firmeza la huelga incluso alardeando de que algunas de sus mediáticas presentadoras la secundarían.[7] ¿Cuándo se ha visto que un medio controlado por el gran capital apoye una huelga general de trabajadores? ¿Por qué ahora sí? ¿Por algún “acuerdo secreto” entre la oligarquía mediática y alguna agrupación de militantes feministas? Por supuesto que no. Pero, entonces, ¿por qué?
En mi opinión, porque el movimiento feminista no luchaba en esa jornada por ninguna propuesta concreta ni tangible que fuera peligrosa para el sistema en su conjunto. Todo lo contenido en el “Manifiesto 8M” eran brindis al sol rodeados de buenas intenciones, excesivas demandas inconcretas, aseveraciones parcialmente falsas o lemas estéticamente contundentes, pero materialmente inofensivos, como el “fin de la violencia machista”, los “¡basta ya!”, las denuncias a la asociación entre el capitalismo y el patriarcado, etc.[8] Situación semejante a cuando desde UNICEF o algún ayuntamiento del signo que sea, se celebran movilizaciones pidiendo “el fin del hambre en el mundo” con el Imagine de John Lennon cantado por niños sonando de fondo. Muy bonito sí, pero poco útil. Pues sin propuestas concretas, no hay soluciones. En otras palabras: la del pasado 8 de marzo fue una huelga sin peligro para los que están en la cima de la pirámide.
Pero sumado a ello se da el hecho de que el feminismo, bien utilizado/manipulado, como las luchas parciales de cualquier tipo, tienen la virtud de dividir los esfuerzos de los y las oprimidos por su emancipación. Y ese es justo el tipo de feminismo que los medios están apoyando. Si colocas el acento principal de las luchas populares y el tiempo (cada vez más escaso) de activismo de los militantes en el género o en la nación, relegas a la clase. Y la clase es la categoría más inclusiva que une a todos los y las explotados del sistema: hombres y mujeres, negros y blancos, nativos e inmigrantes, murcianos y catalanes, religiosos y ateos, heteros y homosexuales, etc. De hecho, el principal punto que causó iras entre la patronal y los partidos de derechas en la jornada feminista del 8 de marzo radicaba en que la protesta tomara la forma de huelga (contenido de clase) y no en su contenido feminista (que fue apoyado casi por unanimidad).[9]
En este sentido, hay que recordar que nadie ha luchado tanto por los derechos de las mujeres como el movimiento obrero. No en vano, celebramos el “Día Internacional de la Mujer” a propuesta de la socialista y marxista alemana Clara Zetkin (1857/1933). Y lo hacemos el 8 de marzo porque ese día en 1917 se produjo en Rusia una manifestación masiva de obreras textiles en Petrogrado que llevó al Zar Nicolás II a abdicar y al gobierno provisional a garantizar el voto femenino.[10] Más aún, ¿sabe quién fue la primera mujer de la historia en gobernar un país? Curiosamente una socialista, Sirimavo Bandaranaike, que llegó a primera ministra de Sri Lanka en 1960.[11] ¿Y la primera ministra? Aleksandra Kollontai, comunista en el gabinete de Lenin tras la Revolución de Octubre de 1917. Todas estas heroínas del movimiento obrero y la emancipación de la mujer se opusieron al feminismo burgués como ajeno a sus luchas. En palabras de Zetkin:
El principio-guía debe ser el siguiente: ninguna agitación específicamente feminista, sino agitación socialista entre las mujeres. No debemos poner en primer plano los intereses más mezquinos del mundo de la mujer: nuestra tarea es la conquista de la mujer proletaria para la lucha de clases […] Las reformas que se deben conseguir para las mujeres en el seno del sistema social existente ya están incluidas en el programa mínimo de nuestro partido.[12]
Por ello creo que la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres debiera volver a estos orígenes buscando una igualdad real, trabajadora, materialista. No poner el acento en la división sexual o de género sino en la unión y la igualdad que no sólo debe ser el fin sino el medio. Hay que desterrar de los programas políticos de izquierda las “protestas” para que haya más mujeres en los consejos de administración de las grandes empresas o por la llamada “discriminación positiva” en la administración o las organizaciones políticas. Éstas políticas discriminatorias que pretenden acelerar la igualdad, en realidad fomentan la desigualdad dañando, dividiendo y enfrentando a una parte de la clase trabajadora con la otra según sexo (políticas discriminatorias que, por cierto, provienen de gobiernos liberales de mitad del siglo XX como los de Kennedy o Nixon).[13]
Lo que debemos hacer es imitar el ejemplo de luchadoras por la igualdad como Clara Zetkin, Rosa Luxemburg o Alexandra Kollontai. Todas lucharon por la igualdad entre sexos, no por ninguna cuota. Y con esa lucha socialista consiguieron innumerables mejoras materiales para las mujeres en el propio capitalismo. Es en el camino de la igualdad, todavía no conquistada, por el que debemos seguir trabajando las y los socialistas que somos también las y los feministas con clase. En palabras de Zetkin: “La lucha por la liberación de la mujer proletaria no puede ser similar a la que la mujer burguesa lleva contra el hombre de su clase. Al contrario, debe ser una lucha conjunta con el hombre de su clase contra toda la clase capitalista.”[14]
Curiosamente, en esta lucha sincrónica al desarrollo del capitalismo, este sistema de explotación ha potenciado el aumento de la fuerza de trabajo femenina debido a que necesita de más trabajadores que subsumir bajo la forma social de asalariados para incrementar la rotación del capital y mantener los beneficios. Algo que ya observó Rosa Luxemburg en 1912:
Cada día aumenta el número de mujeres explotadas por el capitalismo, cada nuevo progreso industrial o técnico crea nuevos puestos de trabajo para mujeres en el ámbito de la maquinaria del beneficio capitalista. Y con ello cada día y cada avance industrial supone una nueva piedra en la firme fundamentación de la igualdad de derechos políticos de las mujeres. La educación y la inteligencia de la mujer se han hecho necesarios para el mecanismo económico. La típica mujer del «círculo familiar» patriarcal ya no responde a las necesidades de la industria y del comercio ni a las necesidades de la vida política.[15]
Pero simultáneamente, el propio capitalismo también establece límites objetivos a la emancipación femenina. Por ello, es necesario entender la paradoja dialéctica de que el capitalismo impulsa a la mujer a liberarse del patriarcado a la vez que la frena. Lo explicaremos en el siguiente párrafo. Es una realidad dialéctica y contradictoria que ningún sectario, idealista, liberal o dogmático puede entender. Y es justo por esa dualidad del capitalismo respecto a la mujer que no habrá plena igualdad material entre mujeres y hombres hasta la superación del mismo con el socialismo.
En la sociedad actual, el capital personificado en la figura del empresario (o la empresaria) tiene incentivos económicos objetivos para contratar o promover a los mejores puestos a los trabajadores que a las trabajadoras por una razón totalmente pecuniaria, materialista, no idealista ni ideológica como piensa el feminismo mainstream. Por ejemplo, una mujer española, si decide tener hijos estará de baja al menos 4 meses (6 semanas obligatorias después del parto) en que la empresa le deberá pagar sin extraerle plusvalor (es decir, beneficio ninguno).[16] Y cuantos más hijos tenga, más meses de pérdidas: no menos de 8 por dos niños, 12 por tres, 18 por cuatro, etc.
Imaginemos que Juan y María son pareja. Tienen idéntica cualificación, experiencia y capacidad. Ambos trabajan en “Plusvalor Corporation”, una empresa muy conocida de capital trasnacional con oficinas por todo el orbe, seguro que también en su barrio. Llegado el momento, la pareja decide tener hijos. Si la empresa no echa a María antes de dar a luz por presiones, se ausentará de la misma al menos 4 meses, puede que más. Un tiempo donde será deficitaria para Plusvalor Corporation desde un punto de vista económico que es el que importa (recordemos que el fin de una empresa privada es ganar dinero no hacer un mundo mejor). De este modo, durante un tiempo María será improductiva como asalariada: fértil para tener hijos, infértil para generar plusvalor. En cambio, Juan estará de baja sólo los 30 días de paternidad que el Estado (burgués) le reconoce.[17] Él generará plusvalor (y por ende beneficios) mientras ella genera pérdidas para sus empleadores durante un mínimo de 90 días. ¿Cómo se puede ser tan ingenuo/a para esperar que en el capitalismo la mujer alcance o se acerque a la igualdad salarial o a la promoción laboral paritaria en una sociedad regida por la rentabilidad económica del mayoritario sector privado?
Algunas y algunos feministas deben despertar de su letargo idealista y pisar tierra. No viven en un mundo impoluto o en un sistema donde el centro de su lógica sea el bienestar humano, donde el patriarcado sea puramente un mal cultural y/o ideológico, ajeno a toda base material, económica o reproductiva. En realidad, somos hombres y mujeres de carne y hueso atrapados en las relaciones laborales de la sociedad del capital, en un modo de producción que busca el beneficio a toda costa, la rentabilidad por encima de las vidas o la felicidad. Ni siquiera podemos esperar que nos salve una democracia decrépita o inexistente. ¿Acaso puede existir verdadera democracia en un mundo regido por el despotismo de la rentabilidad donde son asesinadas unas 40.000 personas al día porque se les priva el alimento en el mercado internacional?[18] ¿O en un planeta donde los hambrientos aumentan con las desigualdades hasta el 11% de la población mientras los obesos son ya el 13%, doblando el porcentaje mundial de los que en 1980 tenían mucho más peso del saludable? [19] Las y los feministas necesitan hacerse más materialistas y despojarse del idealismo burgués que los medios fomentan, si queremos avanzar en la igualdad real. El feminismo necesita tanto de la energía socialista como el socialismo necesita de la lucha sincrónica por una educación igualitaria para construirse. Así que mientras nosotros hagamos nuestro trabajo los medios de la élite harán el suyo remando en contra de nuestra lucha obrera promoviendo su feminismo burgués, alienando e intoxicando la necesaria lucha conjunta de hombres y mujeres por un sistema libre de toda forma de explotación (de clase, género, etnia, etc.)
Entonces, ¿cuál es la solución? ¿esperar a que llegue el “Bienaventurado Socialismo” como si fuera el “Espíritu Santo” en forma de paloma y echarnos a dormir mientras tanto? Por supuesto que no. No, porque además de que el socialismo no llegará por sí solo a no ser que lo traigamos nosotros del desván de los sueños perdidos de la historia; desde ya, en el capitalismo, podemos luchar por la igualdad entre hombres y mujeres desde planteamientos realistas, marxistas, socialistas, hoy mismo. ¿Cómo? Peleando por conseguir la igualdad total entre hombres y mujeres en los tiempos de permiso por embarazo: antes y después del parto, de manera obligatoria. Cuando la mujer se vaya a casa, el hombre con ella; y cuando la mujer se reincorpore al trabajo, el hombre igual. Por imperativo legal en ambos casos, sin posible negociación/coacción de la empresa por medio.
Si el motivo (principal) de la discriminación de la mujer en el mercado laboral es en razón a su capacidad material de albergar a la progenie antes del parto y darle de mamar, eliminemos esta diferencia por ley. Si Juan tiene la obligación de coger la baja al mismo tiempo que María para ayudarla en todo, no sólo podrá compartir las tareas de cuidados desfeminizándolos sino que Juan se transformará en un trabajador igual de caro para el empresariado que María. Juan no tendrá excusas para no compartir las tareas del hogar ni cuidados del recién nacido y costará a la empresa los mismos meses que María cada vez que tengan hijos. Mientras no luchemos por esto, los empresarios (y las empresarias) en tanto personificaciones de la lógica abstracta de beneficio a toda costa del capital, impedirán sistemáticamente la igualdad de hombres y mujeres en nuestra sociedad por razones económicas objetivas (no patriarcales).
Por supuesto, las parejas se podrían llamar Juan y María, pero también María y Rosa. Es indiferente. Pero mientras no haya el mismo permiso de maternidad/paternidad para unas y otros, la mujer fértil, desde el punto de vista del capital, será potencialmente infértil (o menos fértil) para generar beneficios para la empresa. Y este es el único trabajo que importa en el capitalismo, pues sólo considera productivo al que genera plusvalor, no al que es útil para los seres humanos (como podrían ser algunos históricamente feminizados como los de cuidados o las tareas domésticas). En palabras de Rosa Luxemburg:
Mientras domine el capital y el trabajo asalariado, sólo el trabajo que produce plusvalía, que crea beneficio capitalista, puede considerarse trabajo productivo. Desde este punto de vista, la bailarina del music hall cuyas piernas suponen un beneficio para el bolsillo del empresario, es una trabajadora productiva, mientras que el del grueso de mujeres y madres proletarias dentro de las cuatro paredes de sus casas se considera improductivo. Esto puede parecer brutal y demente, pero corresponde exactamente a la brutalidad y la demencia del actual sistema económico capitalista, y aprehender clara y agudamente esta realidad brutal es la primera tarea de las mujeres proletarias.[20]
Con más razón en el siglo XXI donde los asalariados son mayoría social. La sororidad feminista debe ser superada por una fuerza mayor convenientemente olvidada: la hermandad internacionalista de mujeres y hombres buscando la igualdad real y material en derechos y deberes. Porque sin ninguna de las dos mitades de la humanidad, tendremos una sociedad no machista ni patriarcal ni igualitaria. Es decir, ni dejaremos atrás los fantasmas de otras sociedades donde el patriarcado era brutal, legal y evidente (feudalismo, esclavismo, despotismo comunal, etc.) ni superaremos el capitalismo que impide la emancipación del género (humano). No hay que olvidar que entre el hombre y la mujer no hay antagonismo como sí la hay entre la clase capitalista y la trabajadora, hombres y mujeres pueden luchar por la igualdad real entre sexos, géneros y cualquier otra desigualdad mientras acaban con la contradicción esencial de nuestra sociedad: la escisión entre capital y trabajo.
Cuando el movimiento feminista decida salir a la calle para luchar por igualar el permiso de maternidad con el de paternidad junto con otras propuestas complementarias como el empoderamiento femenino legal respecto al derecho al aborto, los anticonceptivos gratuitos, el fin de la segregación educativa, la reducción de la jornada laboral, el rechazo desde la educación a los micromachismos o a la cosificación de la mujer en la cultura de masas; entonces descubrirá que ni La Ser ni La Sexta ni Telecinco ni ningún medio capitalista apoyarán sus propuestas. Ya no serán brindis al sol ni lemas vacíos sin peligro de concreción iniciados con el “Basta ya + rellene como guste”.
Pero sobre todo y, ante todo, estos medios que tan “solidarios” fueron respecto a la huelga feminista del pasado 8 de marzo no apoyarán al movimiento porque al hacerlo perjudicarán los intereses de sus empleadores de dos formas: 1) subiendo los costes dedicados a contratar a la mano de obra (con la igualación del permiso de maternidad y paternidad) o 2) impidiendo estrategias comerciales altamente efectivas (como la cosificación del cuerpo de la mujer como cebo audiovisual). Estas propuestas de feminismo con clase o de socialismo consecuente de mujeres y hombres aliados, irían contra los beneficios de la clase capitalista. Y ese es el único pecado que nuestra sociedad no puede absolver. Entonces, hasta los supuestos medios “progres”, lejos de animarnos a ir a la huelga, volverían a dedicarnos su fina poesía plagada de cálidos y bellos epítetos como huelguistas “salvajes”, “extremistas” y demás recital de elogios que siempre nos “regalan” cuando la clase trabajadora actúa con conciencia. Es decir, cuando hacemos lo que en verdad les jode.
¿Nos atrevemos?





Jon E. Illescas es Doctor en Sociología y Licenciado en Bellas Artes, escritor, artista plástico y profesor. Twitter: @jonjuanma
Feminismo con o sin clase

Notas:
  • [1] Entendido como el movimiento que engloba a todas las personas que se declaran feministas o filofeministas y luchan por conseguir la igualdad de derechos de la mujer, el final del machismo, etc.; desde las corrientes de feminismo más extremas y minoritarias hasta aquellas situadas en el centro político y social.
  • [2] Con la notoria excepción de la mayoría de productos de la industria musical. Véase: Illescas, Jon E. (2015), La Dictadura del Videoclip. Industria musical y sueños prefabricados. Barcelona: El Viejo Topo (3ª ed, 2018).
  • [3] Por ejemplo, la cuenta de Twitter oficial de la Coordinadora estatal, @Huelgafeminista, a día de hoy apenas supera los 9.000 seguidores [Consultado el 22/03/2018].
  • [4]Riveriro, Aitor (2014), “IU sale al paso de las previsiones del CIS con una encuesta que le da hasta nueve escaños”. En eldiario.es, [en línea], 9 de mayo:  ;  Marcos, José (2014) “IU lo quiere todo”. En El País, [en línea], 6 de julio: y Rosa, Isaac (2015), “En qué momento se jodió IU”. En eldiario.es, [en línea], 30 de marzo:  [Consultado el 22/03/2018].
  • [5]  En el siguiente artículo el autor reconoce la importancia de que Pablo Iglesias apareciera tanto en la televisión a la hora de lograr los resultados en los comicios europeos, pero se coloca en las antípodas de nuestro planteamiento diciendo que “le da igual” lo que buscan con ello “La Sexta” y “La Cuatro”: Martínez Abarca, Hugo (2014), “Salir en la tele”. En La Marea, [en línea], 28 de mayo:  [Consultado el 22/03/2018].
  • [6] Agencias (2003): “El Pentágono excluye a empresas de Francia, Alemania y Rusia de la reconstrucción de Irak”. En El País, [en línea], 10 de diciembre:  [Consultado el 22/03/2018].
  • [7] La Sexta, El País o Cadena Ser, en tanto empresas, y varias de sus periodistas estrellas animaron a apoyar la huelga secundándola:[Consultado el 22/03/2018].
  • [8] Aquí se puede leer el Manifiesto de las convocantes: [Consultado el 20/03/2018].
  • [9] Inés Arrimada dijo que no apoyaba la huelga por su contenido “anticapitalista” mientras que la CEOE consideraba que la huelga no era “el mecanismo más adecuado”. Ver en: Agencias (2018), “Arrimadas no apoyará la huelga del día de la Mujer porque “reivindica el anticapitalismo”. En La Vanguardia, [en línea],  [Consultado el 22/03/2018] y Valverde, M. (2018), “CEOE arremete contra la huelga feminista”. En Expansión, [en línea], 7 de marzo:[Consultado el 22/03/2018].
  • [10] UN Women Watch (2018), “International Women’s Day. History”. En UN Women Watch, [en línea]:  [Consultado el 22/03/2018].
  • [11]Fernánde Rei, María (N.S.S.), “¿Quién fue la primera mujer en el mundo en ser Primera Ministra? En MuyHistoria, [en línea], N.S.S.:  [Consultado el 22/03/2018].
  • [12] Las negritas son mías, el texto en: Zetkin, Clara (2017, 1896), “Sólo con la mujer proletaria triunfará el socialismo”. En marxists.org, [en línea]:  [Consultado el 22/03/2018].
  • [13] West, Martha S. (2015), “The Historical Roots of Affirmative Action”. En La Raza, L.J. 607 (2015). Disponible [en línea]:  [Consultado el 22/03/2018].
  • [14] Zetkin, Clara (2017, 1898), “Sólo con la mujer proletaria triunfará el socialismo”. En marxists.org, [en línea]: [Consultado el 22/03/2018].
  • [15] Las negritas son mías, la cita proviene de: Luxemburg, Rosa (2014), “El voto femenino y la lucha de clases”. En marxists.org, [en línea], original publicado en 1912:  [Consultado el 22/03/2018].
  • [16] Instituto de la Mujer y para la Igualdad de Oportunidades: [Consultado el 22/03/2018].
  • [17] López Alonso, Eduardo (2018), “¿Cuál es la duración actual del permiso de paternidad? ¿Cómo se solicita? 10 claves”. En El Periódico, [en línea], actualizado al 26 de febrero:  [Consultado el 22/03/2018].
  • [18] RTVE (2014), “Urge actuar contra el hambre, que causa 40.000 muertos al día en el mundo”. En RTVE, [en línea], 16 de octubre:  [Consultado el 22/03/2018].
  • [19] FAO (2017), Estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo. Roma: FAO:  [Consultado el 22/03/2018].
  • [20] Luxemburg, Rosa (2014), “El voto femenino y la lucha de clases”. En marxists.org, [en línea], original publicado en 1912: [Consultado el 22/03/2018].

lunes, 17 de abril de 2017

Rihanna’s nipples. The endless coitus of capitalism

Rihanna’s nipples. The endless coitus of capitalism
Jon E. Illescas *


A part of a frame of Rihanna’s music video “Kiss It Better” (2016).

Rihanna is the absolute queen of mainstream music video. If we analyze the most watched music videos on YouTube in its first decade of existence, in no less than 26 videos the singer celebrity appears.1 The world’s most famous Barbadian backed by ex-pusher, rapper and millionaire mogul, Jay-Z, beats other pop stars such as Justin Bieber, Katy Perry or Shakira. However, the singer has another milestone. In 2015 she appeared topless in her video “Bitch Better Have My Money”. It was the very first time a pop queen made a topless in a mainstream music video. The black Madonna of 21st century surpassed the outdated white Madonna.2 Since that “groundbreaking moment”, Rihanna hasn’t stopped in her willingness to show us her nipples in each and every new video. So far, we have four.3

That is because after the quoted music video she went on with her seduction strategy. She did it again in “Work”, “Kiss It Better” and “Needed Me”. In all of them, the celebrity decided to show her formerly private areolas to young people around the world.4 Exaggerated? These four music videos have had more than 1.170 million views in less than two years. This audience is approximately the same as nine times the combined young population in the European Union and the United States of America or, put another way, the whole population of EU, USA and Russia.5 This isn’t nonsense, is it? But anyway, what’s the reason for Rihanna’s apparent obsession with her breasts?

Actually, it isn´t about the singer’s will, although at the end she has to give her consent (of course!). It’s about the mode of production that sets the logic which in turn determines the form and the content of mainstream music videos: capitalism. In this system, the majority of the products and services [commodities] are made by the “interaction” of two classes:1) employers/capitalists, who own the means of production (corporations, business, plants, raw materials and so on) and 2) salaried workers, aseptically known as “employees” (this nomenclature sounds cooler to the capitalists, sorry… the employers). Employees have to work for others in return for a salary which has lower value than the work done. Otherwise, where else do the profits come from? Wages are valued less than the benefits that the employer receives from the labour of these workers.6

There’s an extra activity of the workers which isn’t paid for the capitalists. For that reason, once the goods are sold, the businessmen transform that difference (the surplus) into juicy profits. This “magical” social process make possible with each passing day the inequity between capitalist and workers are higher and according to Oxfam (who are not suspects of being a Communist organization), the richest 62 people on the planet are as wealthy as half of world’s population nowadays.7

But, what’s this boring Marxist stuff all about? Wasn’t it more appropriate to explain the exploitation of workers of Manchester cotton factories in the 19th Century than to analyze the provocative music video of the Caribbean Muse in the 21st Century? Actually it’s not, because the capitalist exploitation works in all sector where the quoted two social classe - that still nowdays split the humanity in two opposing parts - interact. It doesn’t matter if they produce cars, ice-creams, missiles, music videos, condoms or Pope Fancisco’s rosaries. Therefore, music video is an audiovisual product which adopts the social form of “merchandise” in our system. In other words, it is made by the investment of capital which is owned by employers who hire workers to produce a video of their property to sell it in the market for the best possible price.

And when do Rihanna’s breasts come into the picture? In the war against the competition. In that sense, we have to pay attention to the fact that the human eye (no matter if it’s male or female one) watches an image with sexual content 20% faster than any other.8 For that reason, another pop celebrity, Miley Cyrus, quoted “wisely”: “You are more famous the more you show your tits”.9 Because of that, in an audiovisual market (like YouTube) full of music videos competing fiercely for viewers, it’s functional for businessmen and women who invested in them to employ this visual lure to catch audience attention.10 Once the audience is collected it will be sold to the advertisers who paid for music videos as merchandise. In other words, when millions of young people are trapped watching Rihanna’s artistically enhanced beauty or Justin Bieber’s pectorals, the advertisers have to pay YouTube and other owners of music videos (like Vevo, Warner, etc.) for creating such a good bait to convert attention into commodities. In that way, advertising companies will be able to bomb the Rihanna and Bieber’s followers with that well-developed way of brainwashing called advertising. And everyone will be happy, won’t they?

Actually, there are a lot of people who are losing out these days. Not only workers, who are increasingly poorer in relation to businessmen in everywhere,11 but the music, musicians and music video lovers. Due to capitalist factors, which restrict mainstream music, popular music is poorer musically and semantically with each passing day. In parallel, music videos which illustrate pop music have an increasing homogeneous form and content. The media oligarchy who personifies capitalist and class logic of the cultural industry impedes the possibility of making mass music more diverse and to posses more quality than it has.12

What’s more, within music videos happens something I’ve called the “endless coitus strategy”.13 This strategy bases its attraction power in sexual arousal. In that way music videos retain audience`s gaze in an endless jumpiness which contains the promise of the orgasm reward that the same communicational flow have to deny it in order that this attention will be merchandised and it could be deflected to that offer within audiovisual content. In the dominant music video, the endless coitus curse achieves its higher expression and its exhausted voyeurs make up its punished and loyal audience. 
 
Moreover, because the media oligarchy who rules/censors mass music form summit of the industry blocks the ability of this kind of music to deal with matters other than sex, wealth, competitiveness, aggressiveness or love; there are a lot of important matters that disappear or are silenced in the mainstream music video flow. Among others, those that are related to system, social inequity, wars, hunger or climate change critics. Neither do we even find others placed far away from politics like friendship, solidarity, spirituality or love (understood as something beyond unidimensional sex-appeal). For that reason, more and more, we’ll watch Rihanna’s videos in which she shows her carnal “secrets” and less and less the politically Michael Jackson’s committed and partially censored “They Don´t Care About Us”.14 Nowadays, artistic freedom for singer celebrities is one of the more restricted in living memory. As a consequence of the concentration and centralization of the capital which fund mainstream music videos, the ideological and cultural content depends on the will of fewer and fewer people every day.

The existence of some few critic groups like Calle 13 or Rise Against within the audiovisual flow provided by the “big money” (ruled by only three major labels which control 92% of the distribution of the most popular videos) doesn’t change the fact that the flow is overwhelmingly in the majority in favour of ideologies and values which are useful for business people.15 A well-known couple of friends said this a long time ago: “The ideas of the ruling class are in every epoch the ruling ideas (…) the class which is the ruling material force of society, is at the same time its ruling intellectual force. The class which has the means of material production at its disposal, has control at the same time over the means of mental production, so that thereby, generally speaking, the ideas of those who lack the means of mental production are subject to it.”16

Maybe in the endless escape that capitalism is doomed (economically, politically and culturally), we arrive at a situation which nowadays can still seem surprising for us. Yes, that’s it. Maybe in a few years, mainstream music videos will show pop singer celebrities having explicit sex scenes to attract the attention of the future audience.17 Not in vain, they can’t seduce it in a different way except with sexuality. And if pop celebrities like Rihanna are showing their nipples, it will be impossible to reduce the temperature. Not show them, from now on, it will be a high-level corporation risk. At least for Rihanna and similar artist. This (which seems like a practical joke) illustrates us about the nonsense of our socioeconomic system.

At the end of this article, four questions come to mind. Firstly, how many music videos will Rihanna star from now on without showing her nipples? Secondly, when will the first celebrity penetrative sex or fellatio occur? Thirdly, when will the majority of people realize there is no another possible cultural present under capitalism? And lastly, when will those who desire a better world realize with that “cultural fast-food” there won’t be a possible alternative future without creating a contrahegemonic culture which will be able to seduce the majorities?

Time passes inexorably, it accelerates and in the hand of others oppresses us without any significant resistance. At least let’s ask ourselves to shout out what we can do, otherwise the same powerful people as usual, from their huge speakers, will dictate us the rhythm and the melody of our lives. And meanwhile, from the altar of the secular power of the bourgeois, Rihanna’s nipples or whoever’s nipples will replace them, they will be the opium of a future full of cadavers. Yes, because our cadavers will be slaughtered by excruciating work rhythms, continuous political mockery and the complete extermination of every culture that has some humanism.

It has nothing to do with censoring sexual content of any cultural product at all, but understanding that we, as human beings, are much more than excited phallus and breasts looking forward to be consumed. But this is something which contradicts the function that capitalism wants from us. For that reason, Rihanna is a slave of her own nipples. They have become the spearheads of the international capitalism’s udders.
Will we breastfeed from them?

* The author has a PhD in Sociology and a Bachelor’s degree in Fine Arts. His last book was published recently in Spanish: La Dictadura del Videoclip. Industria musical y sueños prefabricados (El Viejo Topo, 2015). 

** This article is shared under a Creative Commons License 4.0 (Attribution/Non Commercial/No derivatives).

Notes:
1. ILLESCAS, Jon E. (2015), The Music Video Dictatorship. Musical Industry and Prefabricated Dreams. Barcelona: El Viejo Topo, p. 65 / La dictadura del videoclip. Industria musical y sueños prefabricados. Barcelona: El Viejo Topo, p. 65
2. Madonna showed her nipple during less than one second (almost imperceptible) in a long shot of Papa Don’t Preach (1986), when she was already a star. It happened in some fast shots between 1:36 and 1:39 of running time.
3. The Rihanna’s last music video “Sleedghammer” is from the motion picture “Star Trek Beyond” and its artistic police depends on the people in charge with Star Trek (not only the Rihanna’s staff and her bosses). For that reason nipples weren’t allowed and for the same reason this video has reached a lower number of views (“only” 37 million in 6 months).
4. Sometimes without covering it by any garment (Bitche Better Have My Money) and other times with some transparent clothes (Work and Needed Me).
5. EUROPEAN COMISSION (2015), Situation of Young People in the UE, Bruselas: European Comission, p. 7. Data for United States: Indexmundi [19/04/2016]. EU, USA and Russia: World Bank.
6. MARX, Karl (2010), El Capital (3 tomos). Madrid: Siglo XXI.
7. ELLIOT, Larry (2016), «Richest 62 people as wealthy as half of world’s population, says Oxfam». In The Guardian, [online], 18 January.
8. ANOKHIN, Andrey P. and others (2008), « Rapid discrimination of visual scene content in the human brain ». In National Institute of Health, [online], 4th of Juny.
9. GÓMEZ, Lourdes (2014), «Miley Cyrus: ‘Eres más famosa cuanto más enseñas las tetas’». In El Mundo, [online], 6 May.
10. The first person who discovered the commercialization of the audience was communication theorist Dallas W. Smythe. Afterward, the one who specified it wasn’t the audience but its attention actually was Tanner Mirrless.
11. FARIZA, Ignacio (2015), «El 1% más rico tiene tanto patrimonio como todo el resto del mundo juntos» . In El País, [online], 13 October.
12. ILLESCAS, Jon E. (2015), La dictadura del videoclip. Industria musical y sueños prefabricados. Barcelona: El Viejo Topo, chapter 10.
13. Ibíd., p. 283.
14. We mean the censored version of “Prision”, but we do also with the one which had less censorship and almost of his fans know it (the one which was recorded in Brazil by Spike Lee).. Ibíd., pp. 400-402.
15. Ibíd., p. 138.
16. MARX, Karl y ENGELS, Friedrich (1846), La ideología alemana. Barcelona: Grijalbo [1972], p.50.
17. In some concerts, several singer celebrities already simulate having sex with their fans and followers. ILLESCAS, Jon E. (2015), La dictadura del videoclip. Industria musical y sueños prefabricados. Barcelona: El Viejo Topo, p. 287.

The original Spanish article was finished on the 19th of April 2016 and it was published on Topo Express and the English Version (with updated data) was finished on the 13th of January 2017.

lunes, 27 de febrero de 2017

Los ricos contra Trump y Coca-Cola contra el Pato Donald.

Los ricos contra Trump y Coca-Cola contra el Pato Donald

La élite del capital en mediática disputa 


Al parecer, nadie que merezca el respeto de los respetables apoya a Trump. O eso dicen. Incluso es conocido que antes de su victoria electoral, el mismísimo George W. Bush., otrora paradigma del conservadurismo global, se posicionó contra el sufrido oligarca.1 También durante la campaña, el pobre multimillonario padeció el acoso de la mayoría de los medios masivos.2 Incluso una vez electo presidente, el septuagenario y mediático líder de la nueva derecha “nacionalista-internacional” encontró una inesperada y “temible” adversaria: Madonna, que auguró a la plebe que la adora una revolución “del amor” (es decir, sin expropiaciones).3 Por si fuera poco tener de enemiga a la menos virgen de todas las célebres damiselas de la siempre inmaculada industria del pop, ahora a Trump le ha surgido un nuevo problema con mediáticas curvas: Katy Perry. Así es, porque la también cantante, poseedora de la cuenta con más seguidores de Twitter, no deja de ensañarse con el Tío Gilito de la política mundial.4

Poco importa que la señorita Perry grabara un videoclip propagandístico para el Pentágono con el asesoramiento de los Marines para nutrir de mujeres sus filas o que hiciera diversos conciertos para ayudar a su ejército en sus imperialistas aventuras allende los mares.5 Ahora Perry está “concienciadísima” de querer proteger a los más débiles.6 La multimillonaria estrella del pop ha sido una convencida demócrata de toda la vida, es decir, desde que Obama ganó el Nobel de la Paz y prometió sin cumplir cerrar Guantánamo para siempre. Barak, por su parte, siendo presidente, animaba a los jóvenes a ir a los conciertos de su archiconocida amiga.7


Pero hasta con el primer presidente mulato en retirada de La Casa Blanca, Perry siguió fiel a los candidatos demócratas y no le guardó ningún rencor a Hillary Clinton, su otrora adversaria, a la que apoyó decididamente desde el inicio de su segunda intentona presidencial. Tanto cuando se enfrentó al izquierdista Bernie Sanders por la candidatura demócrata como cuando más tarde tuvo que vérselas con el victorioso vaquero republicano, agente Trump: Donald Trump. En su militancia, Perry, pese a tener unos padres ultraconservadores,8 llegó a grabar un vídeo semidesnuda a favor de Clinton y a prometerle una canción electoral.9 Pero nada de eso bastó para que la mujer de George pudiese continuar con el legado político de Barak: en otras palabras: la política Coca-Cola.

¿Pero en qué consiste esta chispeante y gaseosa praxis política? La política Coca-Cola es el soft power de Joseph Nye o la publicidad corporativa de siempre, que ni la descubrió Naomi Klein con No Logo ni Philip Knight con Nike, sino los asesores de Rockefeller en 1914 (tras una masacre obrera a manos de sicarios del empresario), derramada en la arena política.10 En bruto: a Dios rogando y con el mazo dando. Como Coca-Cola, sirviendo con su mano izquierda anuncios de relajada gente guapa y “enrollada” sonriendo en la playa mientras con la diestra deja a cientos de trabajadores sin empleo, aplasta la disidencia sindical o desobedece sentencias judiciales.11 La praxis Coca-Cola se basa en cometer las mismas fechorías capitalistas e imperialistas de siempre, pero con un halo de santidad “cool” que les hace parecer justo lo contrario de lo que son.

Para los convencidos de esta política del marketing (no, no hablamos de la mayoría de dirigentes de Podemos), Obama, por ser “negro”, era mejor y menos racista que sus predecesores, pese a que expulsó a más inmigrantes que todos los presidentes blancos anteriores.12 Hillary, por el mero hecho de ser mujer (siguiendo el absurdo prisma del posmodernismo todavía hegemónico en la izquierda), debería ser más moderna y sensible que cualquier hombre, pese a que en sus tiempos de Secretaria de Estado se alegraba de un modo ciertamente nada “maternal” del asesinato de sus enemigos políticos.13
Como aventuró Terry Eagleton hace casi veinte años y como ha confirmado recientemente Slavoj Zizek,14 hemos llegado a un punto en el capitalismo que ya ni siquiera es necesario, o cada vez resulta más prescindible, el hecho de otorgarle un rostro humano al fascismo que requiere cualquier sociedad de clases. En este sentido, Trump constituye el principio del fin de la moral pública en la política de masas controladas mediáticamente. Y no puede ser de otro modo viniendo de un hombre que, henchido en un mitin televisado, anunció su apoyo a las torturas en los interrogatorios: “¿Qué si apoyo los ahogamientos simulados? Te puedes apostar el culo a que sí”.15

El patoso Donald, hipercaricaturizado por la prensa “seria”, con su pose de John Wayne, es el inicio del fin de la política Coca-Cola. Es el ocaso del soft power de negros y mujeres travestidos, la extinción de las miradas cándidas y los hollywoodienses discursos para justificar lo injustificable. Trump es, por fin, el soñado héroe mediático del trabajador totalmente alienado por el discurso de aquellos que le oprimen. El presidente estadounidense es como aquel “héroe” de violentas películas de acción que tras masacrar a “los malos”, mientras le contemplan temerosos y moribundos, todavía es capaz de mofarse de ellos con sus propios chascarrillos.

En realidad, Donald Trump y sus mediáticos enemigos no son sino diferentes partes de la élite de la clase dirigente en disputa por controlar la superestructura capitalista actual. Donald y los nuevos protofascistas electos de derecha son los renovados rostros que necesita la lógica del capital en esta época de recortes sin recuperaciones. En este tiempo de capital mundializado y trabajadores nacionales enfrentados, de jornadas extenuantes pese a la robotización acelerada y el paro estructural, de necesarios chivos expiatorios a los que cargar la ira de los aplastados (siempre los otros: los no americanos, los inmigrantes, los musulmanes, etc.). El capital actual necesita a Trump y sus acólitos del mismo modo que el gran capital alemán se sirvió de Hitler poco antes de la II Guerra Mundial en un contexto de crisis económica con inquietantes similitudes con la actual.


Frente al supuesto Pato Donald de la política internacional, Madonna, Katy Perry y el clan Clinton son parte de una élite predestinada a la desaparición por ser disfuncionales para contener las contradicciones sociales que genera el capital hoy día. Por eso serán barridos por los vientos de la historia, del mismo modo que en un futuro no muy lejano, la actual izquierda será expulsada del mapa por ser francamente incapaz de unir y soliviantar a aquellos que son los únicos que pueden revertir la presente situación de creciente barbarie sociopolítica internacional: los trabajadores.

Aquellos a los que todavía no se les oye debido a lo fuerte que resuenan los altavoces de los de siempre en sus taponados y atolondrados oídos. Pero en algún momento se acabará la música de unos y empezará la de otros, del mismo modo que se acabó la de Coca-Cola/Obama/Perry en la política y llegarán las de las nuevas y burbujeantes estrellas protofascistas del pop que apoyarán a Trump. Así las cosas, hay que entender que el gran pecado que la élite “ilustrada” del capital no le perdona a Trump no es que sea racista, chauvinista o imperialista, sino que se está cagando (y disculpen la palabra) sobre el soft power que la industria cultural junto con el gobierno estadounidense cultivaron durante décadas desde el fin de la II Guerra Mundial para garantizar su hegemonía como potencia mundial. Trump y la nueva élite que lo apoya, están destruyendo su obra en cientos de artículos, libros, series de TV, películas, videojuegos o videoclips. Tanta diplomacia cultural, tantos cerebros engullidos, para que ahora venga alguien tan tosco a aguar la fiesta.

Quizás cuando deje de sonar como cool el himno de EUA por la mala imagen del Donald constructor de muros, comience a resultar atractivo el himno de La Internacional o alguno de semejante contenido en las mentes de los sometidos. ¿Nostalgia marxista? Peores cosas se han visto. Quizás en forma de rap o con guitarras eléctricas, pero, ¿quién se esperaba acaso que alguien como Trump se convirtiera en presidente de Estados Unidos hace tan solo ocho años cuando el Yes We Can de Obama sonaba victorioso en los oídos del confundido progresismo mediático globalizado?

No debe resultar sorprendente que los enlatados cantos de sirena de la élite “buena” resuenen por todo el orbe, lo lamentable es que nosotros, en tanto que asalariados, los tarareemos. Lo grave es que nos creamos su propaganda disfrazada de refrescantes anuncios y pegadizos videoclips, que pensemos que el mañana lleno de amor y convivencia multicultural que nos garantizan si apoyamos a “sus buenos” serán posibles en nuestra realidad. Precisamente aquí, en una sociedad-mundo que todavía sin asentarse se resquebraja por doquier debido a la lógica del capital que amenaza con explotar impidiendo la consolidación de los antiguos sueños de emancipación que nos llevaron a lo mejor del presente. Es decir, los sueños de un mañana donde los ciudadanos nacionales, los inmigrantes y los refugiados dejen de serlo para transformarse en lo que ya son pero casi nadie reconoce: trabajadores internacionales. Si lo hacemos bien, esta vez lo serán, lo seremos, de una sociedad-mundo sin clases, sin muros ni fronteras. El único espacio posible donde los Derechos Humanos dejarán de ser papel mojado para, por fin, habitarnos.

El presente artículo fue finalizado el 20 de febrero de 2017 y publicado en el Topo Express. Su reproducción, siempre que sea sin ánimo de lucro, se cite la fuente y la autoría, será libre bajo licencia Creative Commons.
Notas:
  1. Bassets, Marc (2016), “Los Bush dan la espalda a Donald Trump”. En El País, [en línea], 6 de mayo: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/05/05/estados_unidos/1462472195_378079.html (Consultado el 16/02/2017).
  1. Lo que le valió el apoyo de despistados trabajadores que lo catalogaron de “antisistema”.
  2. Gallón S., Angélica (2017), “Madonna: su furia contra Trump, su revolución del amor y sus ganas de estallar la Casa Blanca”. En Univisión, [en línea], 21 de enero: http://www.univision.com/estilo-de-vida/trending/madonna-su-furia-contra-trump-su-revolucion-del-amor-y-sus-ganas-de-estallar-la-casa-blanca (Consultado el 20/02/2017).
  1. Katy Perry, con más de 95 millones de seguidores, es la cuenta más popular del mundo en Twitter, seguida de otra estrella del pop, el canadiense Justin Bieber, con más de 91 millones de fans (Consultado el 16/02/2017). Esta cantante no deja de increpar a Trump: Gomar, Ignacio (2017), “La reacción de las famosas ante la era Trump”. En El País, [en línea], 13 de noviembre: http://elpais.com/elpais/2016/11/11/viva_la_diva/1478856747_394566.html (Consultado el 20/02/2017).
  1. Illescas, Jon. E. (2015), La dictadura del videoclip. Barcelona: El Viejo Topo [2015, 2ª ed. 2016], pp. 350/354.
  1. Con su videoclip Chained to the Rythm (2017), en el cual precisamente critica lo que ella misma ha estado haciendo todo el tiempo desde su Olimpo de Dioses y Diosas prefabricados de la industria del pop: alienar a la juventud global y apoyar a la élite del poder.
  1. Illescas, Jon. E. (2015), La dictadura del videoclip. Barcelona: El Viejo Topo [2015, 2ª ed. 2016], p. 332.
  1. Ibídem, p. 7
  2. Sobre el vídeo: Jerkovich, Katie (2016), “Katy Perry Votes Naked In Latest Video To Turn Out The Vote For Hillary”. En The Daily Caller, [en línea], 27 de septiembre: http://dailycaller.com/2016/09/27/katy-perry-votes-naked-in-latest-video-to-turn-out-the-vote-for-hillary-video/ (Consultado el 20/02/2017). Sobre la canción: Showbiz (2016), “Katy Perry quiere componer el tema electoral de Hillary Clinton”. En La Opinión, [en línea], 24 de junio de 2014: http://laopinion.com/2014/06/24/katy-perry-quiere-componer-el-tema-electoral-de-hillary-clinton/ (Consultado el 20/02/2017).
  1. En la llamada “Masacre de Ludlow” en 1914: Illescas, Jon. E. (2015), La dictadura del videoclip. Barcelona: El Viejo Topo [2015, 2ª ed. 2016], p. 551.
  1. Coca-Cola en lucha (2016), “Somos Cocacola en lucha”. Madrid: La Oveja Roja.
  1. García Marco, Daniel (2016), “Estados Unidos, ¿se merece Barak Obama que lo llamen “deportador en jefe”? En BBC, [en línea], 27 de enero: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/01/160120_obama_deportaciones_eeuu_dgm (Consultado el 20/02/2017).
  1. Por ejemplo, cuando se enteró del brutal asesinato de Gadaffi. Aquí el vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=Fgcd1ghag5Y (Consultado el 20/02/2017). La reflexión: Wight, John (2016), Hillary Clinton and the Brutal Murder of Gaddafi”. En Counter Punch, [en línea], 21 de octubre: http://www.counterpunch.org/2016/10/21/hillary-clinton-and-the-brutal-murder-of-qaddafi/ (Consultado el 20/02/2017).
  1. Eagleton, Terry (2005), Ideología. Una introducción. Barcelona: Paidós [1995]. Sobre Zizek: BBC News (2017), “Slavoj Zizek on Trump and Brexit”. En YouTube, [en línea], 17 de enero: https://www.youtube.com/watch?v=2ZUCemb2plE (Consultado el 20/02/2017).
  1. EFE (2017), “Trump apoya la tortura en los interrogatorios como método efectivo para combatir el terrorismo”. En El Mundo, [en línea], 27 de enero: http://www.elmundo.es/internacional/2017/01/26/58896262e5fdeaad368b465f.html (Consultado el 20/02/2017)
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